
Buenos días, señores y señoras... durante casi un año he estado iniciando mis mañanas con estas palabras, escritas en el
blog de Santiago Gonzalez, más popularmente conocida por los que allí nos reuniamos como la Argos.
Santiago, antes en
El Correo Español, periodico de Bilbao, ahora trabaja y escribe en
El Mundo, periodico con más gran difusión... y requisitos de participación en
su foro mucho más engorrosos...
En suma, la vieja Argos quedo varada, como un pequeño barco de madera apto sólo para el cabotaje mientras los remeros ocupabamos los espacios, más grandes y modernos, de la Argos II... pero más grande y más moderno no significa mejor... Y la tripulación, corsaria a la vez que impaciente, empezó a quejarse de codigos de identificación, becarios con horarios de funcionario y moderaciones a gente ya de por sí moderada...
Nunca se ha dejado de remar, porque el mar es ancho, las naos enemigas poderosas y la estupidez a combatir infinita... pero hay momentos, cuando el viento no sopla, la nave, ya sea de vela o remos, se encalla en bajios y hay que bajar la chalupa y ordenar a la marineria que reme con todas sus fuerzas para jalar del cabo que saque a la nave nodriza de su atolladero...
Para eso abro este blog, para cada mañana, de forma corsaria y alevosa, robar la entrada del patrón, bajarla a esta humilde nave, atarla con enlaces y rogar a los remeros que aporten lo que estimen oportuno... hasta que se desatasque la nave que queremos salvar...
Un saludo y una disculpa al patrón, pero ya sabe que los suboficiales
hay veces que se rebelan...